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La creación de contenidos por las comunidades online representa una amenaza para los medios de comunicación tradicionales, en la medida en que éstos no respondan a los retos planteados por la Web 2.0 y la sociedad de la información digital. La caída de inversión publicitaria en medios convencionales, frente a su incremento en medios no convencionales, así como sus pesos respectivos en el PIB español (anexos 1 y 2) representan un indicio de la amenaza, al evidenciar que el negocio de la información  se ha desplazado hacia los nuevos espacios preferidos por la audiencia.

Internet ha transformado radicalmente el paradigma de la comunicación social. Le ha conferido interactividad, multi-direccionalidad y ‘democracia’, al ofrecer a los ‘usuarios’ la posibilidad de participar de forma masiva en la construcción de la información. En un estadio inicial, Internet había sembrado la semilla del “online sharing”, al favorecer la proliferación del software libre, que dio vida a plataformas de intercambio entre particulares (rrss, eMule, eDonkey, Napster). La Web 2.0 dotó a los usuarios con herramientas para buscar, transformar y divulgar información. Aportó entretenimiento y comunicación de mayor riqueza y diversidad, así como la posibilidad de incrementar el conocimiento a través de información, disponible de manera flexible y veloz (De Cabo, s.f.). La pasiva audiencia del pasado es ahora participativa e impredecible. Con el efecto multiplicador que le confiere su popularidad virtual, puede crear y difundir contenidos tan atractivos e impactantes como los del clásico reportaje periodístico.

De acuerdo con Gallego (s.f.), las ‘comunidades activas’ generan interacciones frecuentes y duraderas, y reproducen la dinámica social, con líder de grupo, seguidores y varios niveles de compromiso e implicación. Las ‘latentes’ e ‘instantáneas’ son comunidades efímeras, tienen carácter instrumental, responden a una necesidad particular e incentivan el contacto ocasional sin compromisos. En todas se dirime la construcción de contenidos, así como la opinión, recomendación y prescripción. Progresivamente, los foros y mini foros compiten con las conferencias, congresos y convenciones de expertos; las listas de correos electrónicos sustituyen a los comunicados de clubes, sindicatos y organizaciones sociales; y los blogs rivalizan con la prensa y medios especialistas, sólo por mencionar algunos casos.

Pero con la Web 2.0 también emerge la confusión y la desorientación, la falta de referentes creíbles y la desconfianza. Con demasiada facilidad conferimos credibilidad a extraños, y suponemos experiencia a opinantes sin credenciales. La verdad de las masas no resulta más válida por ser consensuada: mucha de la información en Internet tiene sesgo, carece de objetividad y de rigor. También, con demasiada facilidad perdemos tiempo y esfuerzos en un proceso de  ‘infoxicación’ de contenidos que carecen de profundidad y relevancia, siendo difícil decantar y elegir.

Los medios de comunicación tradicionales deben responder a tres retos para contrarrestar la amenaza del contenido de producción libre en comunidades online: en primer lugar, combatir con las mismas armas que la Web 2.0 y ponerlas al servicio de la función social de la comunicación, para construir un flujo bidireccional y participativo de información, y para ganar flexibilidad, agilidad, alcance e impacto. En segundo lugar, debe reivindicar el valor del experto, de la profesión, del carácter objetivo del conocimiento desarrollado a través de la investigación periodística. Y, en tercer lugar, debe innovar con contenidos educativos, que añadan valor y que transformen la cultura y la vida de las personas: mientras exista la TV basura que sólo refleja la vacuidad de los valores sociales actuales con contenidos efímeros y baladíes, y a falta de defender un rol claro y diferencial en la sociedad, el riesgo de ser aniquilados por la Web 2.0 se convertirá en una realidad para los medios de comunicación tradicionales, y estarán condenados al juicio caprichoso, la futilidad, el tempo y valores de la vida digital. 

FUENTES

  •  Estudio Infoadex de la inversión publicitaria en España, 2013.
  • De Cabo, Julián (s.f.). Web 2.0. Dirección de sistemas de información e innovación. EXMBA Q3. Sesión 11 + 1. Madrid: IE Business School.
  • Gallego Vázquez, José A. (s.f.). Comunidades Virtuales y Redes Sociales. Versión digital bajo licencia: Creative Commons Reconocimiento No Comercial.

ANEXOS

 Anexo 1: Inversión real estimada en medios convencionales y no convencionales, comparativo entre 2007 y 2012 (en millones de euros).

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Anexo 2: Inversión real estimada en medios convencionales y no convencionales 2007 y 2012.

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Fuente anexos 1 y 2: “Estudio Infoadex de la inversión publicitaria en España, 2013”.