El padre de la Compañía de Jesús “Txuo” Rodríguez Villarroel reflexionó en la homilía sobre la actualidad política, económica y social del país.

Cientos de fieles se congregaron en el interior de la Parroquia San Francisco de Borja de Madrid, para orar por Venezuela en la celebración de una Eucaristía al mediodía del pasado sábado.

El templo, en el que caben unas 900 personas, se fue llenando casi en su totalidad a medida en que inició la misa.

Algunos de los miembros de la directiva del Venezuelan Business Club se ofrecieron para hacer las lecturas. Precisamente el salmo fue leído por el presidente de la organización Miguel Villarroel, quien asistió a la celebración junto a su familia.

Tras leer el Evangelio de San Lucas, justo en el capítulo que hace referencia a la Cena de Emaús, el sacerdote trató de dar explicación a la situación actual que vive Venezuela. “Quizás Dios ha tardado en responder porque espera que los venezolanos reflexionemos”.

Durante el ofertorio se vivió uno de los momentos más conmovedores de la jornada. Un grupo de niños se acercó al presbiterio para ofrecer a Dios una bandera, un cuatro venezolano, libros y flores los cuales fueron recibidos por el sacerdote.

La agrupación musical La Octava Isla, conformada por Fabiola Arnillas, Daniel Uzcategui y por Tomás Ramírez González, acompañó toda la misa con su música tradicional venezolana, junto a un coro que entonó las canciones litúrgicas.

Las peticiones estuvieron a cargo de la presidenta de organización Venezuelan Press, quien recordó los abusos que han sufrido los periodistas en Venezuela en los últimos acontecimientos ocurridos en el país. “Son víctimas constantes de robos y confiscaciones de equipos, expulsión de espacios o instituciones públicas; son intimidados, agredidos físicamente y atacados de manera directa o indirecta, a través de represalias a los medios donde trabajan por su línea editorial: 187 de estos casos registró IPYS en 2016”, informa una nota de prensa referente a la actividad.

Más de una lágrima corrió por los rostros de algunos venezolanos que se dieron la paz al ritmo de la canción Venezuela, entonada por La Octava Isla.

Al finalizar la Eucaristía, el sacerdote “Txuo” Rodríguez Villarroel ofreció una bendición especial por el país sudamericano y despidió a los presentes recordando que la esperanza de tener un país mejor no puede perderse.

Daniela De Blois